Bienmesabe encendió los móviles hasta en los balcones, el Sonero del Mundo demostró que a los 83 años la salsa no tiene edad, y Calle Boogaloo se quedó para quienes querían más
La Plaza Islas Canarias del Puerto de Tazacorte se llenó el jueves 31 de julio hasta donde la vista alcanzaba, en la reciente edición de La Palma Urban Live Fest. Más de 3.000 personas se dieron cita para vivir una noche que reunió a tres propuestas muy distintas pero igualmente capaces de mover a un público entregado desde el primer momento.

Abrió la noche Bienmesabe, el grupo palmero que lleva años construyendo algo difícil de fabricar: un vínculo real con el público de su isla. Formados en La Palma y con un repertorio que mezcla pop, balada y ritmos latinos con una naturalidad que engancha, Bienmesabe ha conseguido ese tipo de fidelidad que no se compra con campañas sino con una presencia que la gente siente como propia. Lo demostraron en Tazacorte: cuando avanzaba la presentación, las luces de los móviles se encendieron en la plaza y también en los balcones de los edificios de alrededor. Y es que se les quiere mucho por aquí.

Luego llegó Óscar D'León. El Sonero del Mundo, con 83 años de vida y décadas de salsa encima, subió al escenario antes de lo previsto y desplegó lo que le ha hecho grande: un show sin pausa, sin respiro, sin un solo minuto de relleno. Canción tras canción, como es su costumbre, sin dejar que el ritmo decayera ni un instante. "Llorarás", "Detalles", "Qué bueno baila usted"... cada estribillo fue coreado por miles de voces que no querían que aquello terminara. Él tampoco quería bajarse del escenario, pero los kilómetros de su viaje a Cartagena para el día siguiente le obligaban a descansar.

Cuando D'León se despidió, Calle Boogaloo tomó el relevo para quienes querían seguir bailando. El dúo formado por el multiinstrumentista cubano Julián Valdés y el DJ y percusionista canario Juan Soul define su estilo como Cuban House Social Club: ritmos tropicales con sabor del mundo, timbal, bongó, trompeta, saxofón, trombón y mezclas electrónicas que van de la timba al house pasando por la salsa. Calle Boogaloo tiene la habilidad para convertir el final de una noche en el momento en que más se baila. Y en Tazacorte lo volvieron a demostrar.
La gente se fue a casa con los pies adoloridos, en una señal inequívoca de que la noche había salido más que bien. El concierto fue una producción de La Palma Live Event, en el marco del festival La Palma Live Urban Fest, con la colaboración del Ayuntamiento de la Villa y Puerto de Tazacorte.
Fotos: Lucía Hernández