Un recinto hasta arriba y con la energía por las nubes recibió con los brazos abiertos al malagueño para disfrutar de KM0, la gira mundial con la que está mostrando su faceta más madura, auténtica y cercana
Fue una noche mágica donde el artista echó la vista atrás hacia sus raíces sin dejar de mirar al futuro. El propio Pablo lo tiene claro: KM0 es un disco que nace del cuerpo y del alma, de esa necesidad de hacer borrón y cuenta nueva para reencontrarse con la magia del principio.

Y vaya si se notó en el escenario. Alborán apostó por un show donde lo verdaderamente importante fue la música desnuda, devolviendo todo el protagonismo a su voz, el piano y la guitarra. Un auténtico regalo para los sentidos.

Pero la cosa no quedó ahí, porque la velada venía con sorpresas por partida doble. El encargadísimo de abrir el fuego fue el talento palmero Dani Kleylein, que puso el acento canario a la noche con un estilo íntimo y muy personal que conecta directamente con la esencia del propio Alborán.

Y para rematar la jugada, desde Argentina llegaron los chicos de La Delio Valdez. Con 15 músicos en escena, esta orquesta bonaerense montó un auténtico fiestón a ritmo de cumbia, salsa, reggae y puro sabor tropical. ¡Demostraron de sobra por qué tienen seis Premios Gardel en la mochila y pusieron a todo el mundo a bailar!

En definitiva, fue una noche redonda que reunió tres formas brutales de sentir la música en español, con un Pablo Alborán en un estado de forma espectacular.
Fotos: Fernando Aguirre