3.500 personas, un escenario de 40 metros y un imprevisto de última hora que Nicky Romero convirtió en uno de los momentos más recordados de la noche en el Estadio Municipal Aceró
Cuando se apagaron las luces del Estadio Municipal Aceró la madrugada del 2 de agosto, VILUS dejaba tras de sí algo más que un buen recuerdo musical: un impacto económico estimado en 600.000 euros para La Palma. La tercera edición de este festival, celebrada el 1 de agosto en Los Llanos de Aridane, reunió a 3.500 personas y confirma su papel como uno de los grandes motores de dinamización turística y económica de la isla en pleno verano.

Ese impacto no se explica solo por la noche del concierto. Detrás de VILUS hay semanas de montaje y desmontaje en las que la organización apuesta de forma decidida por el tejido empresarial palmero: la mayoría de las empresas contratadas para el festival son de la isla, lo que se traduce en empleo real para profesionales y negocios locales. A eso se suma el trabajo de promoción que el festival hace fuera de La Palma, capaz de convertir el cartel en una razón más para viajar hasta aquí, con el consiguiente empujón para el alojamiento, la restauración, el transporte y el comercio.

La edición de este año tuvo, además, su propio capítulo de imprevistos. Uno de los cabezas de cartel se quedó fuera por un problema en la planificación de sus vuelos, una noticia que podría haber deslucido la cita. Pero no fue así: Nicky Romero asumió el reto y alargó su actuación, en un set que terminó siendo uno de los momentos más celebrados de la noche. La organización supo leer el contratiempo y convertirlo en uno de los grandes recuerdos de esta tercera edición.

Porque VILUS no se limita al cartel musical. El festival se piensa como una experiencia completa, con un escenario de más de 40 metros como gran protagonista visual y espacios pensados para alargar la noche más allá de los conciertos: zona de tatuajes, zona glitter, hinchables y una amplia oferta gastronómica.

Con tres ediciones ya celebradas, VILUS –realizado con la colaboración del Gobierno de Canarias, Cabildo de La Palma, Sodepal y Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane– se consolida como una apuesta firme por demostrar que La Palma también puede ser escenario de grandes eventos, sumando música, empleo, promoción turística y dinamización económica en una misma cita.