La cantautora puertorriqueña ofreció dos conciertos consecutivos en el Gran Canaria Arena y el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife con un gesto solidario y un acústico de "A La Niña Que Fui" que marcó la velada
Kany García no vino a Canarias a cumplir con una fecha de gira más. Lo dejó claro desde el primer minuto en Gran Canaria Arena, cuando decidió que esa noche la bandera que ondearía en el escenario no sería la de la tierra que la recibía, sino la de Venezuela. Un gesto que no estaba en el guion de ningún tour europeo y que convirtió el concierto en otra cosa antes de que sonara el primer acorde.


El repertorio hizo el resto: abrió con "García", tiró de clásicos como "Te Lo Agradezco", "Para Siempre", "De Bien a Mal" o "Confieso", y dejó hueco para el material nuevo de "Puerta Abierta" y para "Tierra Mía". Pero si hay un momento que va a sobrevivir a esta gira en el recuerdo de quien estuvo allí, es "A La Niña Que Fui" despojada de todo, solo su voz y una guitarra, en ese tipo de silencio que solo se consigue cuando miles de personas deciden callar a la vez.


Lo que tiene de particular esta visita, más allá del show en sí, es el pulso que impuso el propio tour: Gran Canaria un viernes, Tenerife el sábado siguiente, sin un solo día de margen entre medias. Dos islas, dos públicos, la misma entrega. Y una artista que, según sus propias palabras, siente en Canarias una conexión que no necesita explicarse: la de quien también viene de una isla y entiende lo que eso significa.


No fue un concierto pensado para la ficha turística ni para el titular fácil. Fue una noche que dejó más preguntas sobre lo que significa cantar con causa que sobre cuántas entradas se vendieron.