Más de 300 personas colapsaron el pueblo para ver al humorista, con Ayoze Pérez de anfitrión y una verbena que cerró una de las noches más recordadas de las fiestas patronales
Gallegos no esperaba tanto. O quizás sí, porque cuando Laureano Márquez llega a un pueblo, los que se fueron vuelven, y los que se quedaron no se pierden la cita por nada del mundo. El pasado sábado, las Fiestas en honor a la Virgen de la Caridad del Cobre convirtieron esta pequeña localidad palmera en el epicentro de algo más grande que una gala de humor: fue un reencuentro masivo, emotivo y, por momentos, desbordante.

Más de 300 personas se concentraron en la calle para una asistencia pocas veces vista en el lugar. Los hijos del pueblo que viven fuera volvieron para las fiestas, y a ellos se sumaron decenas de personas de toda la isla que no querían perderse a Laureano. El resultado fue un colapso total: hubo que aparcar ladera arriba y ladera abajo, y hay quien tuvo que marcharse sin encontrar sitio. Un problema extraordinariamente bueno de tener.

Abrió la noche Ayoze Pérez, presentador y humorista que actuaba en casa, con la complicidad añadida de quien conoce el pueblo y a su gente desde siempre. Sus anécdotas sirvieron de puente perfecto para lo que vendría después, porque Laureano las recogió con maestría para hablar de las diferencias generacionales y de todo lo que cambia, y lo que no cambia, entre una generación y la siguiente.

Laureano Márquez, el humorista canario-venezolano de "Humores de ida y vuelta", construyó una actuación que fue mucho más que chistes. Se paseó por las vivencias de quienes se ven obligados a partir, mostrando que la inmigración es una moneda de dos caras en la que el sentido del viaje cambia con frecuencia. Con su humor cargado de sabiduría de contrabando y sus acostumbrados mensajes políticos, Laureano hizo reír, recordar, sentir, vivir y hasta llorar. Y cuando afirmó que medio Gallegos es familia de él, nadie en el público puso en duda que estaba diciendo la verdad.

La gala fue la antesala de una verbena con el Grupo Libertad, Latin Sound y DJ Gero que cerró la noche con el ritmo que merecía. Un gran acierto de la organización y del Ayuntamiento, aunque la noche dejó también una reflexión inevitable: Gallegos necesita, para el futuro, un espacio de encuentro más generoso y a la altura de lo que su gente es capaz de congregar.
Fotos: Lucía Hernández