El festival celebró su décimo aniversario con guiños muy palmeros: bailarinas isleñas en el Club Grasa, un público que cantaba al compás de un simple gesto de la artista italiana, y una mención a la isla en la primera canción de la noche
Hubo algo que distinguió esta última noche del Isla Bonita Love Festival de cualquier otra: el escenario no se sintió como algo ajeno al público de Tazacorte, sino como una extensión de la propia isla. Nathy Peluso lo dejó claro desde su Club Grasa, donde parte del equipo de baile que la acompañó era, precisamente, talento local. No fueron simples teloneras de la noche: compartieron cabina, coreografía y complicidad con una artista que se mueve entre lo desafiante y lo festivo con la misma naturalidad.


Con Laura Pausini pasó algo parecido, aunque de otra manera. La conexión con el público fue de esas que rara vez se ven en un concierto: bastaba con que ella girara la cadera y guiñara un ojo para que cientos de personas se levantaran a cantar como si llevaran ensayando esa coreografía toda la vida. Y esa complicidad no fue casualidad ni algo reservado para el tramo final del show: desde la primerísima canción de la noche, Pausini mencionó a La Palma, un gesto que repite en cada parada de su gira para poner en valor la alegría propia de cada pueblo que la recibe.


La noche tuvo, además, su propio peso simbólico: coincidió con el quinto aniversario del inicio de la erupción del Tajogaite, con las coladas del volcán asomando al fondo del escenario. Pausini lo tuvo presente al interpretar "Emergencia de Amor", una canción que, según explicó ella misma, hablaba esa noche de esperanza. Su recorrido por "Yo Canto" y "Yo Canto 2" combinó clásicos ajenos –"Hijo de la Luna", "Livin' la Vida Loca", "La Vida es un Carnaval"– con himnos propios como "Se Fue", "Víveme" o "En Cambio No", todo ello entre cambios de vestuario que convirtieron el show en un espectáculo tan visual como vocal.


El cierre corrió de nuevo a cargo de Nathy Peluso, con un after más nocturno y desafiante en el que la acompañó en cabina Armana Khan, DJ y activista trans pakistaní-estadounidense que encajó a la perfección con el espíritu de un festival que lleva diez años defendiendo el amor y la diversidad.


Una semana después de que Isabel Pantoja agotara el mismo puerto en la única parada española de su gira del 50 aniversario, Tazacorte volvió a demostrar que en un mismo escenario caben registros muy distintos, siempre en sintonía con los valores que dieron origen al festival.
Fotos: Lucía Hernández y equipo Laura Pausini